jueves, 15 de enero de 2015

Bagan y sus más de 4000 pagodas

Tardamos 18 horas en llegar a la ciudad de las innumerables pagodas, en el mugriento tren, en el que compartimos un vagón enano con una china. Al menos tenía algo parecido a una cama y pudimos descansar, aunque se movía mucho. Era más parecido al Orient Express que a un tren normal.

Comimos a las 12 (ya nos hemos acostumbrado al horario de Asia) y alquilamos una motillo eléctrica para el resto de la tarde. Con el mapa en mano, íbamos parando en los templos y pagodas, por caminos de tierra y senderos. Hay más de 4000 templos dispersos por la zona, y cuando te subes en alguno, las vistas son indescriptibles. Están hechos de ladrillo rojo, con más de 2000 años de antigüedad, y a medida que se acercaba la puesta de sol las tonalidades de naranja y rojo nos regalaban unas imágenes surrealistas y preciosas.

El segundo día por la mañana seguimos visitando pagodas perdidas por caminos de tierra, y a mediodía hicimos una excursión que organiza un americano un poco pintoresco. Navegamos por el río durante una hora y visitamos un templo escondido, que tiene unos túneles interiores que construyeron los monjes para meditar y que les sirvieron de guarida para ocultar las joyas cuando los atacaron los japoneses. 

Después fuimos a una aldea justo al otro lado del río, y esto fue la experiencia que marcó la excursión. Nos dieron una foto de una persona de la aldea que teníamos que encontrar preguntando a la gente de allí (que no habla inglés, claro) y cuando la encontráramos le teníamos que dar una bolsa de mandarinas como obsequio. Y también podíamos dar parte de esas mandarinas a otras personas del pueblo. Fue increíble. Los niños estaban como locos con nosotros. Y toda la gente del pueblo ayudándonos. El niño que le tocó a Sandra no estaba en la aldea, pero David sí encontró a la mujer de su foto, que estaba trabajando el campo, y no se esperaba que dos extranjeros le trajeran unas mandarinas y una foto suya. Fue muy bonito estar en contacto con gente de una aldea tan remota y tan poco acostumbrada a turistas, ver cómo viven y lo alegres que son. ¡Nos encantó!

Al día siguiente cogimos un bus por la mañana hacia Mandalay, nuestra siguiente parada.















7 comentarios:

  1. Que gracioso lo de las mandarinas!! Me encantan los templos, son preciosos! Muchos besos!!

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    1. Sí!! Parece mentira que con unas simples mandarinas se emocionaran tanto!! Estuvo genial! Un beso!

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  2. La verdad es que fue increíble, y los niños para comérselos!! ;)

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  3. Que gracia lo de las mandarinas y esos niños. Pero ese chico, con ese pedazo de moto, se le ve que disfruta muchísimo, no os dejais ni un rinconcito. Seguir y pasarlo genial. Muchos besos.

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  4. Estoy deseando que nos contéis cómo os hacéis entender...

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  5. La cercanía con la gente, siempre es lo mejor
    Las fotos geniales como siempre
    Sandra ya recuperada?
    Espero que si, genial todo
    Bss

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  6. Todo es no otra historia, sino historia actual pura y dura, vivida por vosotros en primera persona.
    Adelante con los faroles. Muchos besos

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