viernes, 30 de enero de 2015

Últimos días de playas paradisíacas: Ko Lanta, Ko Ngai y Ko Lipe

Las playas de Ko Phi Phi merecían el ruido, los ingleses borrachos y las calles malolientes.

Simplemente la subida al barco para Ko Lanta, hacía presagiar algo bueno: la tranquilidad que andábamos buscando.
Al desembarcar, a Sandra le ofrecieron un bungalow a muy buen precio y el transporte gratis.

Llegamos un poco escépticos (casi la primera vez que cogemos el alojamiento sin verlo antes). Pero fue un acierto total. Resort con piscina a pie de playa y bungalow en la más absoluta tranquilidad. Ko Lanta es conocida como la isla de las parejas y las familias, y se nota.

Esos 3 días lo pasamos EN la playa: shake en una hamaca, un mojito para el atardecer, comer en un chiringuito,...

Las playas eran muy bonitas, amplias y casi vacías. Alquilamos una moto un par de días y le dimos la vuelta casi entera a la isla. El último día hicimos una excursión, donde hicimos snorkel y visitamos la Emerald Cave, que está en el centro de una isla, Ko Mook, y a la que se accede por una abertura de las rocas, nadando, claro. Al llegar al interior parecía mentira que aquel lugar existiera. Un pequeño lago con árboles y paredes de roca cubiertas por vegetación.

La última parada del tour era nuestro destino, Ko Ngai. El resto de turistas del long tail fliparon cuando vieron donde nos íbamos a quedar. Una isla con una playa paradisíaca en mitad de la nada. Sabíamos que iba a ser algo más caro tanto el alojamiento como la comida, pero tuvimos suerte y supimos encontrar el lugar adecuado. La playa de arena blanca y aguas turquesas tenía unos 2 kilómetros, que recorrimos buscando alojamiento. Al final Sandra encontró un camping con unas carpas muy chulas a pie de playa ¡y barato!

El resto del día y el siguiente solo hicimos que tomar el sol en una playa semidesierta, bañarnos en aguas cristalinas, y entre rato y rato alimentarnos en algún chiringuito de la playa. Nos faltaba hacer snorkel, y el cambio del color del agua de casi transparente a azul marino, hacía presagiar una barrera coralina. Y así fue. Vimos coral por todos lados, de varios colores y formas, y peces por todas partes a escasos centímetros de nosotros.

Por la noche celebramos la despedida de Ko Ngai con un buen mojito.

El día 24 saltamos a la última isla que visitamos en el mar de Andamán: Ko Lipe. 5 horas de viaje con cambio de barco incluído. Ko Lipe es pequeña pero espectacularmente bella.  Recuerda un poco a  Ko Phi Phi, pero mucho más apacible, porque el alojamiento y los restaurantes se agolpan en 2 calles, y el resto de la isla son un par de caminos que conducen a sus 3 playas. La playa principal es Pattaya, donde estuvimos la mañana entera. Arena blanca y agua como la de una piscina. El snorkel fue memorable. A escasos 30 metros de la arena observamos toda la fauna marina que poseen estas aguas. Especialmente graciosos son los peces payaso (el de la peli de nemo), que viven en reducidos grupos de 3 o 4 en pequeñas algas. Son muy diminutos, unos 5 centímetros, y cuando nos acercábamos se quedaban mirándonos y hasta se acercaban tímidamente curiosos. Seguimos viendo peces multicolor y el pez payaso, que parece que tiene cara.

Por la tarde nos cambiamos a Sunrise Beach, con un azul casi eléctrico. Un poco más de snorkel y tomar el  sol en ese paraíso era todo lo que se podía hacer.

Nuestro último día de playas tailandesas lo volvimos a aprovechar al máximo. Por la mañana estuvimos en Sunset Beach, la que nos quedaba por visitar. La disfrutamos casi en solitario, cogimos las gafas y el tubo para apreciar por última vez  los corales, los erizos, las conchas, los peces, y especialmente el pez payaso, con su simpatía y curiosidad.

Después de comer nos tiramos en la arena de Sunrise Beach. Entre baños, relajarse, leer, fotos, pasear, el sol se fue poniéndo, a la vez que se despedía de nosotros.

Hemos pasado un mes de playas de isla en isla. Por momentos no parecía un gran viaje sino unas vacaciones. Sin embargo, cargar la mochila de un lado a otro, anotar todos los gastos para ir controlando (David siempre más ratilla y Sandra más generosa), y los regateos para el alojamiento y los tours, nos recordaban que esto ha sido también parte del viaje. Más relajado, sin tanta planificación, eso sí.

Ahora partimos rumbo a Malasia, donde desgraciadamente solo estaremos una semana. Una buena excusa para volver.

6 comentarios:

  1. Cualquier comentario sobre las playas sobra. Ahora Malasia, que seguro nos seguirá asombrando
    Besos para ambos dos

    ResponderEliminar
  2. Increible,que relax..paz...david queremos una foto tuya comprando jeje

    ResponderEliminar
  3. Que pasada de playas y sin gente, el paraiso, y NEMO que graciosos, tenéis mucha suerte, yo quiero un poquito de esas playas!!!!!. Ahora al siguiente destino que será también precioso. Muchos besitos.

    ResponderEliminar
  4. El mes de playas ha sido memorable. Después de estas "vacaciones", toca volver a cargar la mochila y seguir aprendiendo del viaje. Besos a tod@s!

    ResponderEliminar
  5. Con la ola de frío polar que estamos pasando (y la que se nos viene encima a partir del miércoles) sólo os puedo decir una cosa: no os hacéis una idea de cuanto os envidio... pero desde el cariño ;)

    ResponderEliminar