jueves, 19 de marzo de 2015

Camboya: breve pero intenso

Camboya, junto con Laos y Vietnam, tiene una historia reciente muy convulsa y violenta, que desgraciadamente ha sido ignorada intencionadamente por la opinión pública mundial. Los 3 países formaron lo que se conoce como Indochina, ya que fueron colonias francesas hasta los años 70 del siglo pasado.

Nuestro paso ha sido breve pero intenso, e igual que sus vecinos, nos ha descubierto una historia dramática. Desde Saigon cruzamos la frontera y llegamos a Phnom Phen, la capital, sobre las 3 de la tarde. Hacía un calor y humedad infernal, así que encontrar hostel con la mochila a cuestas se hizo pesado. La ciudad nos sorprendió gratamente, con grandes avenidas y parques donde la gente hacía deporte y practicaba aerobic en numerosos grupos.

Al día siguiente visitamos la S-21, un colegio que en 1975 fue habilitado como centro de torturas. De forma breve, esta es la espeluznante historia:

Tras varios años de guerra civil, los khemer rojos, un grupo militar, se hizo con el control del país, y el pueblo lo celebró como una liberación. Sin embargo, este grupo tenía otra idea para la recién fundada "República democrática de Kampuchea". Sacaron a todo el mundo de las ciudades, clausuraron escuelas y hospitales, y obligaron a la gente a trabajar en el campo. Cualquier persona con opiniones críticas hacia el régimen, o simplemente con estudios, era torturada y asesinada. El simple hecho de llevar gafas era suficiente motivo para detener a alguien.

Recorrer los pasillos del colegio, y las aulas transformadas en celdas fue estremecedor. Además, estos sádicos documentaron perfectamente todas las barbaridades que cometieron, y las fotografías dan testimonio de ello.
Se calcula que de los 7,7 millones de habitantes que tenía el país, 2 millones fueron exterminados.

El resto del día, con el mal cuerpo que se nos quedó, visitamos otro mercado y dimos una vuelta. Por la noche cogimos otro bus nocturno. Daba miedo. Habían tapado las ventanas, así que no se veía nada. Era una especie de cama, pero reclinada unos 30 grados, así que no nos podíamos acostar del todo. Además, era de plástico, así que cada vez que daba un frenazo (máximo cada 15 minutos) nos escurríamos y parecía que nos íbamos a caer de la "cama".

A las 3 de la mañana el bus se paró. Al principio pensamos que sería algo leve y reanudaríamos la marcha, pero no. Estuvimos en medio de un pueblo con 2 calles de tierra tirados hasta las 6 de la mañana, cuando apareció una furgoneta, que nos llevó hasta Siem Reap junto con 20 cajas de pescado, que para esas horas imaginaos cómo estaban.

Ya en la ciudad, encontramos hostel rápido y baratito, y tras un desayuno contundente, alquilamos unas bicis para recorrer los templos de Angkor Wat, uno de los grandes momentos del viaje.

Los 3 días hizo un calor y humedad que nos dejaron KO. Los templos no están precisamente cerca, ni de la ciudad ni entre ellos. Cada día hicimos unos 30 kms.

Los templos datan de los siglos IX al XI, y está considerado el centro religioso más grande del mundo. Destacar el propio templo de Angkor, con sus 5 torres en forma de flor de Loto, Bayon, con sus enigmáticas caras talladas en piedra, o los templos cuyos muros han sido literalmente engullidos por enormes árboles, donde se rodó la peli de Tomb Raider.

El último día, al volver al hostel, resulta que hubo un corte de luz general en la ciudad, así que no teníamos ni luz ni agua. Después de la sudada y de la mierda que teníamos, nos fuimos a otro hostel con generador propio para poder darnos una ducha fresquita, tampoco pedíamos tanto.

Nos vamos de Camboya con la sensación de que es un país complicado para viajar por sus infraestructuras, y no ofrece cosas excepcionales que no puedas disfrutar en los países vecinos. Con más tiempo, le hubiéramos dedicado más días, ya que no nos gusta tener una visión tan reducida de un país, pero es lo que hay.

1 comentario:

  1. Lo bueno y breve, dos veces bueno
    Y si encima ha sido un poco tremebundo, habéis hecho bien en salir pitando
    Bss

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