viernes, 13 de marzo de 2015

Ciudades imperiales y coloniales, ruinas de templos antiguos y bombardeos

Nuestro próximo destino después de maravillarnos con las cuevas del centro del país fue Hue, a un paseo de casi 5 horas al sur, a una media de 40 km/h.

Conocida como la ciudad imperial, Hue fue donde la dinastía de los Nguyen asentó su imperio, aproximadamente desde el siglo X hasta finales del XIX. El legado es la ciudadela fortificada que alberga algunos de los edificios y templos que sucesivos reyes construyeron, aunque se encuentran en fase de reconstrucción, debido a los bombardeos de Estados Unidos. Estuvimos paseando por ella durante casi 3 horas, destacando principalmente las puertas de entrada y la decoración de flores muy colorida. A parte de eso, no había mucho más que visitar.

Tardamos una hora en encontrar un sitio para comer porque nos salimos de la zona de turistas, y acabamos en un sitio sucio, con una sopa con algo que parecía carne. Después, caminamos casi una hora para ver una pagoda y unos monjes rezando con sus típicos rezos en grupo.

Por la tarde visitamos el mercado e intentamos saciar algunos caprichitos. Éxito para David con las chuches, no pudo ser las pipas para Sandra.

A la mañana siguiente nos fuimos a Hoi An, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco. Sus pintorescas calles, adornadas con farolillos, y sus casas y edificios coloniales eran muy agradables de recorrer, y tiene una especie de paseo marítimo en la orilla del río. Tiene un ambiente más relajado, ya que en el centro están prohibidas las motos. De lo que no te puedes librar es de los cansinos que quieren venderte lo que sea: tours, agua, comida, alquiler de bici o moto, trajes, chaquetas, souvenirs... Pero ya somos inmunes, ni pararse, ni sonrisas ni declinar educadamente su ofrecimiento. La mayoría son muy pesados y desagradables, así que al final ya les pagamos con la misma moneda. Ese mismo día, 5 de marzo, cenamos uno de los platos más ricos que hemos probado. Dicho esto, cabe hacer un inciso sobre la comida asiática. Para nosotros, está muy sobrevalorada (como la peruana), y al final todo se basa en arroz y noodles fritos, o noodle soup. En Vietnam nos animamos con los rollitos de primavera, que están aceptables. Este plato que nos sorprendió es un "hot pot", en el que te sirven el hornillo con una cazuela con verduras y gambas, y unos noodles a parte. Estaba muy bueno, muy sabroso y sin picante.

Al día siguiente hicimos un tour muy interesante a las ruinas de My Son, que significa 'montaña hermosa' en vietnamita. Tiene una historia muy peculiar, ya que este centro ceremonioso y de culto fue creado por los Champa, hinduistas procedentes de Indonesia. El tipo de construcción es similar al de Bagan en Myanmar y Angkor Wat en Camboya.


Desgraciadamente, la mayoría de los edificios están destruídos. ¿Adivináis quien los bombardeó? Efectivamente, los yanquis. Y es que los guerrilleros comunistas huyeron de las ciudades al empezar la guerra, y se ocultaron en zonas de montaña como ésta.

Con esta nueva evidencia de las masacres llevadas a cabo por Estados Unidos, dejamos el centro del país, para seguir rumbo al sur.

3 comentarios:

  1. Oju!!!!
    Acabo de ver las últimas entradas que no había visto
    Divino,fantástico y yo acab de volver de mi primer viaje del Imserso, casi na.
    Del todo comparable, jajaja
    Un abrazo fuerte

    ResponderEliminar
  2. Jejeje gracias tío Pedro! Esperamos las fotos de tu blog "pedritosevadeviajeconlobuelitos.com"
    Dónde fuiste? A nosotros ya nos va quedando menos. La porra se ve más cerca. Besos!

    ResponderEliminar
  3. Muy bonitos los templos, pero ya me lío con tanto nombre, menos mal que de cuando tenéis suerte con la comida y se puede comer. Que pena que este país esté tan destruido por la guerra, ha sido muy larga. Muchos besitos.

    ResponderEliminar