jueves, 2 de abril de 2015

Island hopping, de isla en isla

Después del paraíso de Flores, volamos a la isla de Lombok, muy cerca de Bali. El transporte público en la isla es casi inexistente, así que en el aeropuerto tuvimos que coger un taxi a Bangsal, desde donde sale el ferry hacia las famosas islas Gili: Gili Trawangan (famosa por la fiesta), Gili Meno (la más tranquila) y Gili Air (algo intermedio entre las otras dos). Tuvimos que esperar a que el ferry público se llenara con 35 personas, y sobre las 3.30 pm llegamos a Gili Air.

Encontramos un alojamiento ideal en cabañas de madera casi de lujo, sobre todo comparado con la mayoría de alojamientos del viaje, y por solo 18€ la noche, con desayuno. Después de soltar las mochilas y darnos una ducha fría, pasó la tormenta de la tarde y fuimos a la playa a ver el atardecer. El ambiente de la isla nos cautivó nada más llegar: calles pequeñas, bares y alojamientos de bambú en la playa, y ni rastro de vehículos, solo bicicletas y carros de caballos. Una cena en la misma playa sintiendo la fresca brisa del mar que no habíamos sentido en todo el viaje fue lo que nos acabó de enamorar de esta pequeña isla.

Al día siguiente, la isla nos guardaba una sorpresa bajo sus aguas cristalinas: tortugas marinas. Fue una experiencia inolvidable tenerlas a menos de un metro y nadar con ellas durante horas. Algo increíble, que pudimos disfrutar los tres días que nadamos en estas aguas.

El segundo día visitamos Gili Meno, muy parecida a Gili Air pero con menos bares y alojamiento, aunque más de lujo. Aún así, pudimos comer en un sitio barato y agradable a pie de playa. Y en el agua tuvimos la suerte de estar los dos con dos tortugas a la vez. ¿Qué más se puede pedir? Para David ya era la segunda vez que encontraba dos tortugas juntas, porque cuando se pone las gafas de snorkel, no hay quien lo saque del agua :D

El último día de relax en Gili Air volvimos a nadar con una tortuga, paseamos por las calles del interior de la isla, y nos preparamos para despedirnos de este paraíso, no tan virgen como las islas que visitamos en Flores, pero igualmente un paraíso.

El jueves cogimos un barco para ir a otra pequeña isla a una hora y media de las Gilis, Nusa Lembongan, aunque prácticamente se pasó todo el día en el trayecto, entre que te llevan, te recogen y te vuelven a llevar...

Llegamos  con el tiempo necesario para encontrar alojamiento, darnos un bañito en la piscina y disfrutar del atardecer en la playa.

Al día siguiente alquilamos una moto para recorrer la isla. Cruzamos por un puente de madera a la isla de Nusa Ceningan, y fuimos a Secret Beach, que resultó ser una pequeña playa en un resort, no apta para el baño por su oleaje. Volvimos a Nusa Lembongan y visitamos algunas playas, como la famosa Mushroom Beach, pero nada que ver con la tranquilidad de las aguas cristalinas de las Gilis. Eso sí, debe ser un paraíso para los surferos.

Después del ratito de playas, encontramos un resort con piscina que daba al mar, con unas vistas increíbles, donde comimos por 6€ los dos, y disfrutamos de la piscina, las hamacas y las vistas como si hubiéramos estado alojados allí.

Por la tarde visitamos Dream Beach y Devil Tears, unos acantilados donde las olas muestran toda su furia.

Con estas islas cumplimos la mitad de nuestro tiempo en Indonesia, con las expectativas más que superadas. Ahora nos quedan unos días en Bali, con mucho que descubrir...

2 comentarios:

  1. Madre mía, cuanta maravilla junta, disfrutad
    Abrazos

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  2. Que lujazo, es verdad ya no se puede pedir más, de isla en isla y con la suerte que teneis que os persiguen las tortugas. Eso es un paraiso y barato. Disfrutar que ya queda poco. Muchos besos.

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