Nos despedimos de Malasia el martes 3 de febrero; tomanos un vuelo de Kuala Lumpur a Chiang Mai, en el norte de Tailandia. Aquí ya estuvimos la primera semana de nuestro viaje en un tour express desde Bangkok, en el que caminamos por la montaña, montamos en elefante y conocimos a las mujeres jirafa. De aquello hace ya dos meses, fue cuando pensábamos que no íbamos a poder realizar este sueño de viaje por el permiso de Sandra, y ahora estamos aquí de nuevo. Cada vez que pensamos en lo afortunados que fuimos (y somos) y cómo cambiaron las cosas, una voz suena por dentro recordándonos que lo tenemos que vivir al máximo. Y eso es lo que intentamos hacer...
En Chiang Mai estuvimos dos días, contemplando sus templos y paseando por sus calles. Disfrutamos de volver a la comida de Tailandia, que en su día no nos parecía tan buena, y volver a tomar sus zumos de frutas tropicales fue todo un lujo. Probamos el Kow Soy, un plato típico del norte, que consiste en una sopa de pollo picante con leche de coco. Rico pero picante. El último día nos dimos un capricho: el masaje tailandés. Sin duda, Chiang Mai es EL SITIO para darse un masaje. Hay muchos salones de todo tipo, escuelas para aprender, más profesionales y los precios son más económicos. El masaje de 1 hora fue inolvidable, y solo 200 Bahts (5€).
Al día siguiente cogimos un bus a nuestro siguiente destino más al norte: Chiang Rai. Pasamos solo una noche, suficiente para visitar algunos templos, y al día siguiente el famoso White Temple, a 20 minutos de Chiang Rai. Este templo no tiene ningún parecido con los demás, no hay budas ni ofrendas, sino una mezcla de lo tradicional con lo kitsch: calaveras, manos saliendo de la tierra, demonios, aliens... Y al parecer, en el interior hay imágenes de súper héroes, doraemon o incluso George Bush. Lástima que ahora está cerrado el acceso. Pese a lo raro que puede sonar, el templo es precioso.
Después de la visita al White Temple volvimos a Chiang Rai y emprendimos la misión de cruzar la frontera a Laos. Hay agencias que te llevan directamente a la primera ciudad de Laos, Huai Xai, pero decidimos hacerlo por nuestra cuenta. Dos horas de bus local, tuk tuk, sello de salida de Tailandia, bus para cruzar el puente que separa los pasos fronterizos, rellenar los papeles para el visado de Laos, 35$, sello de entrada, 15 km de tuk tuk y 4 horas después ya estábamos en Huai Xai.
Aquí empieza nuestra siguiente etapa. Pero eso lo dejamos para la próxima entrada. Mientras tanto, solo le decimos 'hasta luego' a Tailandia, ya que volveremos pronto, aunque solo sea de paso. Tailandia ha sido nuestra puerta de entrada a Asia; a veces se agradecía el hecho de que esté más occidentalizada, a veces se odiaba. Sus playas nos cautivaron, y sin duda es un país de contrastes y contradicciones, difícil de olvidar.
Madre mía, como impresiona el White Temple!! En directo tiene que ser alucinante!! Un besote!!
ResponderEliminarParejita, lo mas importante es vuestra cara de felicidad.
ResponderEliminarMuchos, muchos besos para ambos dos.
Os echo mucho de menos
Que preciosidad de fotos, esa cultura es muy especial, se ve q estáis disfrutando. Me ha impresionado el white temple, verlo debe ser una pasada. Te veo muy suelta comiendo con los palitos. Muchos besos y cuidaros.
ResponderEliminarLa verdad es que sí que impresiona el white temple... y todo lo que estamos viviendo! Lo de los palillos es más bien la pose para la foto :D Nosotros también os echamos de menos. Un abrazo!!
ResponderEliminarUf! Sandra, yo creo que podrias utilizar la foto del White Temple para que la describieran tus alumnos en un examen oral :-))) super freaky!
ResponderEliminarMe alegro que estéis exprimiendo a tope vuestra aventura tan merecida.
Yo parece que lleve ya 10 minutos de vacaciones son sólo leeros...pero sin sufrir esos bus trips from hell, hihi,
Besos y cuidaos