Después de la odisea de salir de Laos y llegar a Hanoi, tuvimos unos días de tranquilidad. Llegamos justo para el año nuevo vietnamita o TET, que coincide con el año nuevo chino. Y tuvimos la suerte de haber encontrado un couch, por primera vez en Asia. Tien nos abrió las puertas de su casa y nos enseñó cómo se celebra esta fiesta tan importante, con sus costumbres y tradiciones, con mucha influencia china. Fue genial verlo y vivirlo desde dentro.
La primera noche que pasamos con ella fue nochevieja. Tien cocinó un montón de platos típicos vietnamitas, que antes de comer, como es tradición, ofreció a sus antepasados en su pequeño altar en el salón. Nosotros le ayudamos con los rollitos de primavera, ¡así que tuvimos clase de cocina y todo! Después de la cena fuimos a ver los fuegos artificiales de medianoche para celebrar la entrada del año, y volvimos a casa, donde Tien hizo unas ofrendas para despedir al dios del año lunar que termina y dar la bienvenida al del año nuevo, para que traiga suerte. Descubrimos la tradición de quemar billetes falsos de dólares o euros, ya que se cree que de este modo se les puede hacer llegar a los que ya murieron, porque pueden necesitarlos en la otra vida.
Los siguientes días los dedicamos a conocer la ciudad, sobre todo el casco antiguo. La parte negativa de coincidir con el año nuevo es que casi todo estaba cerrado, y por varios días. Aún así, el tráfico es de los más caóticos que hemos visto hasta ahora, con motos, coches, bicis y peatones por todos lados y direcciones, y lo más impactante, familias enteras en una sola moto. ¡Y eso que había menos tráfico por el año nuevo! Aunque todo estaba más tranquilo de lo normal y había muchos comercios cerrados, las pagodas eran los sitios más concurridos, y no por turistas, sino por los propios vietnamitas que llevan las ofrendas y sus mejores deseos para el año nuevo. Así los pudimos ver haciendo todo tipo de ofrendas y rituales. Visitamos The Temple of Literature, un templo enorme dedicado a Confucio y a la educación. Fuimos también a ver una actuación de marionetas en el agua en el Water Puppet Theatre, algo muy típico de Vietnam. Las marionetas las fabrican artesanalmente en las zonas rurales, y en la actuación se utiliza una especie de piscina como escenario, con lo que se obtiene el efecto de ver a las marionetas flotar. El secreto detrás de las cortinas de los que manejan las marionetas se pasa de generación en generación. Durante el espectáculo hay música tradicional en directo con instrumentos típicos de aquí, lo que lo hace todavía más especial. ¡La verdad es que nos encantó!
Visitamos también el mausoleo donde se supone que está embalsamado el cuerpo de Ho Chi Min, aunque según Tien, podría no ser el verdadero. Paseamos por sus lagos y vimos a las familias jugar en el Parque de Lenin.
Tien nos dio la oportunidad de conocer un poco más de cerca cómo viven los vietnamitas. Nos llevó a visitar a un par de amigos para felicitarles el año nuevo. Aunque a nosotros nos parecieron unas visitas un poco rápidas comparadas con las de España, fueron muy agradables y todos fueron muy hospitalarios y amables con dos desconocidos como nosotros.
El último día no teníamos mucho más que hacer, así que decidimos ir al cine ya que el centro comercial era uno de los pocos sitios abiertos. Como el vietnamita no se nos da muy bien, preferimos una peli en inglés, y entre las pocas que había para elegir escogimos la polémica 50 sombras de Grey. ¡Y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta de que estaba censurada! Ni se nos pasó por la cabeza, y después de un par de escenas de cama donde de repente aparecen 'después de' como si nada, David y yo nos miramos y nos empezamos a reír sin parar. ¡No podíamos haber elegido mejor película! Bueno, fue sin duda algo que nunca olvidaremos y nos recordó de cerca cómo viven en países con estos regímenes políticos.
Después de unos días tranquilos de descanso, comida y en 'familia', recuperamos energía para recorrer este nuevo país que promete mucho.